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22 September
Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, el estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos.
Charles Bukowsky 04 April
Si las ciudades fueran personas
Santiago no existiría,
hubiera muerto hace años.
Su autopsia sería extensa:
pulmones destrozados,
actividad excesiva
o corazón obturado
[por ingesta desmedida,]
serían algunos síntomas.
Una sucesión de demasiadas vidas.
Doscientos años de querer sin ser.
Dos siglos de utopías.
Mientras la muerte acecha
en las esquinas
nace un nuevo sueño cada hora.
Santiago, de sueños no se vive y
¿quién lo iba a decir? Sigues vivo.
DR 30 October
Un grito de águila herrumbrosa
se desliza suavemente bajo mis pies
dejando tras su estela los olvidos,
los recuerdos, un presente que ya fue.
El ritmo de mis dedos,
que golpean el telcado,
son latidos del corazón,
honestos y transparentes,
como la sangre, como la voz.
No existe el mal ni la injusticia
solo la inconsciencia y el error,
solo existe el desgraciado,
el infeliz que no comprende
que no hay malas intenciones,
solo incomprensión.
Esto,o algo parecido,
ya lo dijo alguien
más de dos milenios atrás,
fue torturado hasta la muerte
y, aún así, sus palabras
viajan, hasta hoy, llenas de verdad.
DRG
Año 2007 D.C.
PD: Para los/las que (si es que alguno/a lo hace) se sorprendan. Las creencias cambian a medida que las experiencias místicas acompañan el camino. 23 May
Estoy en un parque, sentado,
se me acerca, taciturno,
un hombre un tanto extraño.
Misterioso me lanza un susurro;
“el peor de los pecados,
amigo mío, es la pereza."
Se sienta, mira hacia los lados,
sonríe y ladea la cabeza.
Pienso:
“Que raro el ser humano,
en un parque cualquiera
viene uno
y te molesta sin reparo”
Me levanto y me voy,
él me llama, no le hago caso,
al fin y al cabo, no sabe quién soy.
Llegando al hogar oigo unos pasos,
me giro y ahí está.
Me pregunto qué le pasa,
por qué me sigue, qué querrá...
Al fin me decido, voy a ver, me acerco,
lo miro y él se va.
Pienso:
“Que raro el ser humano,
por suerte soy un perro
y los más raro que hago es ladrar"
Moraleja; no la hay,
soy un perro,
lo que me gusta es caminar. 25 April Contemplar las palabras sobre el papel escritas, medirlas, sopesar su cuerpo en el conjunto del poema, y después, igual que un artesano, separarse a mirar cómo la luz emerge de la sutil textura.
Así es el viejo oficio del poeta, que comienza en la idea, en el soplo sobre el polvo infinito de la memoria, sobre la experiencia vivida, la historia, los deseos, las pasiones del hombre.
La materia del canto nos lo ha ofrecido el pueblo con su voz. Devolvamos las palabras reunidas a su auténtico dueño.
José Agustín Goytisolo
18 April
No rechaces los sueños por ser sueños. Todos los sueños pueden ser realidad, si el sueño no se acaba. La realidad es un sueño. Si soñamos que la piedra es la piedra, eso es la piedra. Lo que corre en los ríos no es un agua, es un soñar, el agua, cristalino. La realidad disfraza su propio sueño, y dice: «Yo soy el sol, los cielos, el amor». Pero nunca se va, nunca se pasa, si fingimos creer que es más que un sueño. Y vivimos soñándola. Soñar es el modo que el alma tiene para que nunca se le escape lo que se escaparía si dejamos de soñar que es verdad lo que no existe. Sólo muere un amor que ha dejado de soñarse hecho materia y que se busca en tierra.
Pedro Salinas 13 April
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Es inútil andar por el desprecio con el desprecio a cuestas
Es inútil marchar por el cielo y con el cielo al hombro Es inútil ser mar con grandes alas como noches Nunca la verde pluma solitaria tan alta y musical Calmará sus anhelos ni las rocas violentas del planeta
El viento pasa a través del esqueleto Hace sonar marfiles al fondo del tiempo y de mi soledad Bate alturas derramadas y llantos de lejanas circunstancias Tiene tanto sabor de cielo malherido Que la voz se acaricia como la sombra de un barco muriéndose de angustia
Los árboles no cantan en sus orillas deseadas Pero la noche tiene un agua suave Hay cosas puras como el muerto entre sus velas Hay cosas dulces como la aldea en sus ventanas y sus enredaderas
Hay cosas tristes como la lámpara de ciertas tumbas para leer un nombre
El viento pasa a través de los hombres Y lleva el olor de su planeta
Vicente Huidobro
| 11 April ARTE POÉTICA
Que el verso sea como una llave que abra mil puertas. Una hoja cae; algo pasa volando; cuanto miren los ojos creado sea, y el alma del oyente quede temblando.
Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra; el adjetivo, cuando no da vida, mata.
Estamos en el ciclo de los nervios. El músculo cuelga, como recuerdo, en los museos; mas no por eso tenemos menos fuerza: el vigor verdadero reside en la cabeza.
Por qué cantáis la rosa, ¡oh poetas! hacedla florecer en el poema.
Sólo para nosotros viven todas las cosas bajo el sol.
El poeta es un pequeño Dios.
Vicente Huidobro 04 April
Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas). A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro, y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna. Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla. Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma, por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid, por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo. Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre? ¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches?
Dámaso Alonso
15 March POEMA 15
Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto. 13 March NANAS DE LA CEBOLLA
La cebolla es escarcha cerrada y pobre: escarcha de tus días y de mis noches. Hambre y cebolla: hielo negro y escarcha grande y redonda.
En la cuna del hambre mi niño estaba. Con sangre de cebolla se amamantaba. Pero tu sangre, escarchada de azúcar, cebolla y hambre.
Una mujer morena, resuelta en luna, se derrama hilo a hilo sobre la cuna. Ríete, niño, que te tragas la luna cuando es preciso.
Alondra de mi casa, ríete mucho. Es tu risa en los ojos la luz del mundo. Ríete tanto que en el alma al oírte, bata el espacio.
Tu risa me hace libre, me pone alas. Soledades me quita, cárcel me arranca. Boca que vuela, corazón que en tus labios relampaguea.
Es tu risa la espada más victoriosa. Vencedor de las flores y las alondras. Rival del sol. Porvenir de mis huesos y de mi amor.
La carne aleteante, súbito el párpado, el vivir como nunca coloreado. ¡Cuánto jilguero se remonta, aletea, desde tu cuerpo!
Desperté de ser niño. Nunca despiertes. Triste llevo la boca. Ríete siempre. Siempre en la cuna, defendiendo la risa pluma por pluma.
Ser de vuelo tan alto, tan extendido, que tu carne parece cielo cernido. ¡Si yo pudiera remontarme al origen de tu carrera!
Al octavo mes ríes con cinco azahares. Con cinco diminutas ferocidades. Con cinco dientes como cinco jazmines adolescentes.
Frontera de los besos serán mañana, cuando en la dentadura sientas un arma. Sientas un fuego correr dientes abajo buscando el centro.
Vuela niño en la doble luna del pecho. Él, triste de cebolla. Tú, satisfecho. No te derrumbes. No sepas lo que pasa ni lo que ocurre.
MIGUEL HERNÁNDEZ
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